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Jueves, 16 de marzo de 2006

Culness versus decadans (1): comercios

Hay lugares, objetos o situaciones que me producen sensaciones muy viscerales e irreprimibles desde que era un crío. Unas (culness) me resultan agradables o incluso adictivas y otras (decadans) me revuelven los higadillos. Hoy empiezo por los comercios y similares:

Me dan culness:

Las papelerías
Con su olor a tinta y a papel, sus estanterías llenas de trastos de todo tipo ordenados por tamaños y colores ¡mmmm! Adoro las cajas de clips, los bolis, los cuadernos pequeños, las carpetas, ... Creo que nunca lo ha sabido nadie pero quien me hubiese regalado de pequeño un fichero y 2 ó 3 tacos de fichas me habría hecho feliz, aunque no sé qué narices hubiese podido fichar. En el fondo es una pena que ahora todo esté tan informatizado, la de cacharritos que me impide usar Microsoft Office.

Las floristerías
De nuevo lo primero es el olor. Olor a tierra mojada, como si siempre estuviese a punto de llover. Y claro, a poco que te gusten las plantas, ya te puedes tirar un rato cotilleando lo que tienen, comprobando lo vigorosas que están todas ellas antes de ser trasladadas a su definitivo piso-secarral con calefacción y corrientes de aire... exhuberancia pura en el centro de cualquier ciudad.

La decadans la ponen:

Las tiendas de souvenirs
Decadente como pocas cosas. Figuritas y gilipolleces de miniatura cuidadosamente ordenadas en estanterías como siniestros ejércitos con oscuras intenciones; un auténtico museo de los horrores. Me resultan especialmente odiosas las reproducciones cutres de monumentos y las incoherencias espacio-temporales ideadas para turistas ovinos, como vender reproducciones del David de Miguel Ángel en Atenas y de la Victoria de Samotracia en Roma.

Ciertos restaurantes de carretera
Elementos imprescindibles: 1.máquinas para niños de esas de bolas con regalo, a ser posible el regalo debe ser de una serie de dibujos animados pasada de moda. 2.Expositor de CDs (si son casettes mejor) integrado en un 70% por música pachanguera más falsa que un duro de madera, 20% de cantantes de OT venidos a menos y 10% de Camela (indiscutiblemente el único toque de autenticidad).
Con eso y unos cuantos camioneros borrachos en la barra vale, pero si además tienen una pequeña tienda de souvenirs incorporada, con sus toritos, sus navajitas y esas cosas, su decadans resulta francamente insuperable.

Por: Rafa | Fascículos | Comentarios (4) | Referencias (1)

Comentarios

Mi comercio más cúlnico es, sin duda, una pastelería, aunque el decadans viene acto seguido ya que casi nunca tengo dinero para comprar lo que venden.

El CD más carretero es aquel que se titutalaba "Madre, soy un cristiano homosexual" (verídico) Claro, que a Ginesito no lo ganará nadie nunca de los nuncas.

edryas | 17-03-2006 13:56:53

joer, me pasa exactamente lo mismo con las papelerias, disfruto como un niño cuando entro en una (en una tienda de juguetes), vaya, me gustaria comprar todos los boligrafos y rotuladores y tintas de colores, temperas, barras de pegamento... jejej

Y lo de los restaurantes de carretera, se te olvida en el mini-supermercado los mierdasandwiches de pan bimbo y jamon york a cuatro eurazos... hijos de puta...

Rufo | 24-03-2006 04:24:01

Bueno como decía el dicho parece que Dios los cría y ellos se juntan, porque ese afán por entrar en una papellería y esnifar su delicioso aroma lo tenemos unos cuantos, pero además yo sumaría el antiguo olor de un cine de barrio, como molaba.
Lo auténticamente decadance es Burger King y franquicias semejantes, teniendo el bocata de toda la vida con chorizo del pueblo.

Alfie | 25-03-2006 19:19:07

Uyuyuy ¡qué de ideas me estáis dando!
:-P

Rafa | 25-03-2006 19:26:18

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Para v | 2006-04-16 14:13:07
[...] Culnes vs. decadans Crónicas épicas a metro y medio Por: Rafa | -General- | Comentarios (0) | Referencias (0) Comentarios Comentar Nombre [...]